Nosotros

Hola, somos Ana y Carlos de Proyecto Cocuyo. Hace cuatro años nos trasladamos a zona rural de un municipio de Cundinamarca, en la cordillera oriental de Colombia. Desde entonces vivimos en una casa familiar, antiguamente ocupada por los abuelos de Carlos. Ellos vivieron acá hasta el fallecimiento del abuelo durante la cosecha cafetera de 2015. La casa es antigua, su construcción data de inicios del siglo XX. La historia de Colombia recorre la memoria del lugar: el trapiche abandonado, el camino real, la carretera, las ruinas de la antigua vía del tren, el café, la montaña, este lugar que aún respira un carácter agreste, inaccesible. Llegamos movidos por la fuerza que nos empuja lejos de las grandes ciudades, Ana es de Sao Paulo y Carlos de Bogotá. Somos artistas también, llevamos una vida profesional totalmente ligada al arte contemporáneo. Pero nuestro pasado es agrícola, nuestro ancestro es campesino del Paraná y de las montañas de Cundinamarca. Nos une el amor y la memoria de América del Sur.

Nos denominamos “Proyecto Cocuyo”. El nombre remite a un insecto propio de la región y de gran parte de América Latina en su zona Inter-tropical. Este animal tiene la propiedad de iluminarse con su propia luz durante las noches en las zonas campestres. Paralelamente el lugar donde se asienta el proyecto remite a este insecto, en este caso se trata de la finca “El Cocuy”. Pensamos el Cocuyo como metáfora de luz nocturna, de guía en el lugar al que llegamos. Igualmente el animalito posee alas, lo que le permite desplazarse libremente. De esta forma el “Proyecto Cocuyo” piensa la necesidad de transitar diversos espacios, entre el campo y la ciudad, entre la producción agrícola y el trabajo cultural.

Actualmente el Proyecto Cocuyo se ubica en una pequeña finca cafetera agroforestal en el municipio de Cachipay, Cundinamarca, Colombia.